El mosquito no entiende de fronteras entre medicina, urbanismo, ambiente o comportamiento. Para que exista transmisión de dengue deben coincidir un virus, un vector competente, personas susceptibles y condiciones que permitan el contacto. Esa combinación explica por qué una enfermedad aparentemente conocida sigue exigiendo respuestas nuevas.

El Instituto Nacional de Salud reportó que, al cierre de la semana epidemiológica 22 de 2026, Tolima acumulaba 1.634 casos de dengue; 29,6% estaban clasificados con signos de alarma y 1,2% como dengue grave. En el periodo más reciente analizado por ese boletín, el departamento mostraba un aumento superior al 30% frente al periodo previo.1 La cifra debe leerse con su fecha de corte, porque la vigilancia epidemiológica se actualiza semana a semana.

No es solo un mosquito

La Organización Mundial de la Salud señala que la urbanización rápida, la movilidad, el acceso al agua, las prácticas de almacenamiento, el comportamiento de las comunidades y la adaptación de los vectores al ambiente influyen en el riesgo de dengue.2 Por eso, reducir la enfermedad no depende únicamente de fumigar. También depende de eliminar criaderos, mejorar la gestión del agua, fortalecer la vigilancia, comunicar el riesgo y lograr que los servicios de salud reconozcan a tiempo a los pacientes que pueden deteriorarse.

El dengue es una enfermedad viral, pero su transmisión es también una historia sobre territorio, clima, vivienda, agua, comportamiento y capacidad de respuesta.

One Health no es una etiqueta; es una forma de mirar

La OMS define One Health como un enfoque integrado que reconoce la interdependencia entre la salud de las personas, los animales, las plantas y los ecosistemas. Entre los problemas que sitúa explícitamente dentro de esta perspectiva están las enfermedades transmitidas por vectores, incluida la fiebre por dengue.3 En una región endémica, esa mirada ayuda a evitar una respuesta fragmentada.

La nueva estrategia regional aprobada por los Estados Miembros de la OPS en octubre de 2026 insiste precisamente en una respuesta integrada frente al dengue y otros arbovirus, con fortalecimiento de vigilancia, prevención, preparación y control durante la próxima década.4

Lo que sí puede hacer una persona

La OMS recuerda que los mosquitos que transmiten dengue tienen actividad durante el día. Las medidas personales incluyen ropa que cubra la piel cuando sea posible, repelentes apropiados y barreras físicas. A nivel domiciliario, cubrir, vaciar y limpiar regularmente recipientes de agua y eliminar depósitos artificiales reduce lugares de reproducción.2

Ante síntomas, el reto es reconocer cuándo deja de ser un cuadro que puede vigilarse en casa. Dolor abdominal intenso, vómito persistente, sangrado, dificultad respiratoria, debilidad marcada, palidez o inquietud son señales que requieren atención. La fase de mayor riesgo puede aparecer cuando la fiebre empieza a ceder, algo que contradice la intuición de muchas personas.2

Una idea para quedarse

  • Prevenir dengue no es una sola acción: es reducir criaderos, evitar picaduras, consultar oportunamente, reconocer signos de alarma y sostener vigilancia epidemiológica.
  • Las cifras cambian con el tiempo. Para decisiones locales, revise siempre el boletín epidemiológico más reciente del INS y las indicaciones de las autoridades territoriales.

Fuentes y lecturas de referencia

  1. Instituto Nacional de Salud de Colombia. Boletín Epidemiológico Semanal, semana 22 de 2026 (2026). Consultar fuente
  2. World Health Organization. Dengue (2025). Consultar fuente
  3. World Health Organization. One Health (2026). Consultar fuente
  4. Organización Panamericana de la Salud. Nueva estrategia regional para prevenir y controlar dengue y otras arbovirosis (2026). Consultar fuente

Este contenido es informativo y de divulgación. No sustituye una valoración clínica individual ni las recomendaciones de las autoridades sanitarias.